Ambiente libre de humo: COVID y el cigarrillo

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En vísperas del Día Mundial sin Tabaco, el Dr. Alejandro Videla recuerda la importancia de no fumar por el daño negativo en la salud y alerta sobre la posibilidad de un mayor riesgo de infecciones respiratorias virales.

Según la OMS, “los productos de tabaco matan a más de 8 millones de personas cada año” y es la “causa del 25% de todas las muertes por cáncer en el mundo”. El 31 de mayo se celebra el Día Mundial sin Tabaco para informar a la población sobre los riesgos en la salud y ayudar a aquellos que quieren dejar el cigarrillo.

El Dr. Alejandro Videla, médico del Servicio de Neumonología y del Consultorio de Cesación Tabáquica del Hospital Universitario Austral, y profesor de Fisiología I de la Facultad de Ciencias Biomédicas de la Universidad Austral, explicó: “Existe evidencia sustancial de que fumar impacta negativamente la salud pulmonar, inhibe la respuesta del cuerpo a las infecciones y suprime la inmunidad”.

Consultado sobre la relación entre el cigarrillo y la actual pandemia, el especialista detalló: “Se sabe que fumar aumenta el riesgo de infecciones virales y de la garganta”. Y agregó que “fumar probablemente se vincule a peor evolución de la enfermedad, ya que los fumadores tienen el doble de riesgo de complicaciones”. La OMS, incluso, ha alertado sobre el acto mismo de llevar la mano a la boca al fumar como un aumento de la posibilidad de infección.

Pacientes de riesgo

“El nuevo coronavirus (SARS-CoV-2) se une a las células humanas a través de una estructura molecular que se llama receptor (ACE-2) y se encuentra en la superficie de las células. Esa unión es específica como la de una llave a la cerradura y permite que el virus invada la célula y se multiplique en su interior”, especificó el Dr. Videla. El ACE-2 se encuentra en muchas células del cuerpo, en particular en la superficie de las células del tejido pulmonar.

“En algunos estudios se ha encontrado mayor expresión genética de receptores ACE-2 en las muestras de tejido pulmonar de personas fumadoras comparadas contra las personas no fumadoras. Ello podría exponerlos a mayor riesgo de infección y de complicaciones graves por COVID-19”, aseguró el especialista, aunque detalló que “ese factor de riesgo mejora al dejar de fumar”.

Dejar de fumar

El Dr. Videla especificó que algunos resultados al dejar el cigarrillo son inmediatos, aunque otros pueden llevar semanas. Por eso “lo más prudente es dejar lo antes posible”.
20 minutos después de dejar de fumar: disminuyen la frecuencia cardíaca y la presión arterial.
12 horas más tarde: disminuye el nivel de monóxido de carbono en sangre.
2 semanas luego: mejora la circulación y la función pulmonar.
Pasado 1 mes: las cilias, los órganos que remueven el moco en los pulmones, recuperan su función aumentando la capacidad del pulmón de depurarse y disiminuyendo el riesgo de infección.

Algunas acciones para dejar de fumar, según detalló el especialista, son: “fijar una fecha en la que se dejará el cigarrillo, bajar paulatinamente la cantidad de lo que fuma anotando, crear ambientes libres de humo en el hogar y buscar ayuda”. Existen otros recursos disponibles en la página del Ministerio de Salud de la Nación.

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