Camino a la gloria: Scaloni, el DT interino que terminó con la mala racha dela Selección

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El santafecino inició su formación en España, dos años después de su retiro como futbolista. El día que fue oficializado en la Selección pusieron en duda la validez del documento, lo que obligó a una respuesta contundente.

El día que Lionel Scaloni (43) dio su primera conferencia de prensa como entrenador oficial de la Selección Argentina tras el interinato por la salida de Jorge Sampaoli luego del Mundial de Rusia 2018 sintió el rigor. Fue el 9 de marzo de 2019 cuando en una de las últimas preguntas le consultaron sobre la validez de su título como entrenador, el que algunos ponían en duda.

Scaloni, que durante los 24 minutos de su presentación equilibró sus nervios con una tapa de gaseosa que pasó de mano en mano sin parar sonrió e, incrédulo, entendió que esa era su bienvenida.

“Tendría que haber traído el carnet UEFA Pro, ¿no?… Es el máximo título posible y lo hice en la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) porque a los jugadores que juegan más de ocho años en el fútbol español le dan la posibilidad de hacer ese curso que hice por dos años. Lo hice como Dios manda y es el máximo título posible como entrenador”, respondió, tajante.

Y es así. Lionel Scaloni comenzó su curso como entrenador de fútbol el 16 de noviembre de 2017 en La Ciudad del Fútbol de Madrid ubicado en el municipio de Las Rozas. Fue dos años después de su retiro oficial como futbolista, ocurrido en 2015 tras su paso por el Atalanta, último club en el que jugó.

Efectivamente, el nacido en Pujato, Santa Fe, el 16 de mayo de 1978 y que debutó como futbolista en Newell’s, pasó 10 años en el fútbol español entre Deportivo La Coruña, Racing de Santander y Mallorca, y ganó cuatro títulos, todos con el equipo gallego, donde es ídolo.

Tras dos años alejado del fútbol, Lionel se decidió a hacer el curso de entrenador en la RFEF y obtuvo la Licencia UEFA Pro, la máxima concedida por el máximo organismo futbolístico continental, el 23 de enero de 2018, día en que parte de la celebración por haber cumplido el objetivo fue una foto junto a los argentinos con los que cursó.

El curso, que sigue vigente, está destinado a exfutbolistas españoles que jugaron durante al menos ocho temporadas en Primera División, que fueron internacionales absolutos al menos en cinco ocasiones, o que fueron campeones olímpicos, de Europa o del mundo. Además, hay un pequeño porcentaje de plazas destinadas para extranjeros y que tienen residencia en España, como ocurre con Scaloni, cuya casa familiar está emplazada en Mallorca.

El santafecino tuvo un selecto grupo de compañeros entre los cuales se encontraban Fernando Redondo, Javier Saviola y Leonardo Franco. Con este último, a quien lo une una férrea amistad, compartía asiento durante el dictado del curso. Junto a ellos también se formaron, entre otros, el uruguayo Walter Rifle Pandiani y el colombiano Luis Amaranto Perea.

Tras realizar el curso intensivo, los 31 alumnos iniciaron su periodo de prácticas laborales que les otorgó, una vez finalizadas las mismas, su Diploma y Licencia UEFA Pro, la máxima titulación para ejercer como entrenador a nivel continental.

Entre los varios requisitos que la UEFA exige a sus federaciones miembro para poder emitir la licencia pro de entrenador a los alumnos se indica que “el titular de una licencia Pro de la UEFA debe comprender claramente cómo desarrollar y entrenar a unos jugadores y un equipo de la categoría profesional más alta, además de demostrar competencia en las cuatro áreas siguientes: entrenador profesional, jugador y equipo, Entorno del entrenamiento y Partido”.

Entre sus obligaciones, el entrenador recibido debe:

Trabajar como el primer entrenador del primer equipo de un club profesional o, en algunos casos, como miembro del cuerpo técnico a nivel profesional.
Trabajar en estrecha colaboración con el cuerpo técnico y el personal multidisciplinar, y dirigirlos.
Involucrarse en desarrollar y aplicar una filosofía y política técnica en el club.
Asegurarse de que exista el equilibrio correcto entre la vida profesional y privada de los jugadores.
Trabajar con jugadores de antecedentes culturales, edades y experiencias diferentes, por ejemplo, jugadores jóvenes con talento, jugadores con experiencia, estrellas del fútbol.
Ocuparse de todos los factores que influyen en el rendimiento del equipo: medios de comunicación, representantes de los jugadores, aficionados, ojeadores, ética deportiva, etc.
Responsabilizarse ante la gerencia del club: dueño del club, junta directiva del club, director técnico, etc.
Contribuir a la política general del club.

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