Kicillof: «Volver a la normalidad sería un suicidio colectivo»

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El Gobernador bonaerense disparó con munición gruesa, aunque sin nombrarlo, al jefe de gobierno porteño. Fue durante el recorrido en el centro industrial de General Pacheco de la empresa automotriz Volkswagen, en el partido de Tigre.

En esa planta se fabrica la pick-up Amarok y se desarrolla la nueva plataforma para el SUV Tarek, el nuevo producto de la marca que estará listo en 2021, con una inversión de 650 millones de dólares.

A su turno, Kicillof señaló: «Nadie sabe cómo administrar el coronavirus que ha generado calamidad en todo el mundo. Lo que a nosotros nos importaba era poner en marcha el proceso productivo, porque es lo que caracteriza a la Provincia. Si paran las máquinas, para el país».

«Muchos piden volver a la normalidad. Quiero decir que la normalidad no existe más. Es un sueño, una fantasía, un suicidio colectivo. El virus se puede contener, pero no controlar. Lo que hay que hacer es mantener al extremo las medidas sanitarias. Seguramente va a aparecer un contagio, pero cuando aparezca vamos a estar preparados. Nuestra receta, es poner énfasis en el proceso productivo con las medidas de seguridad».

Desde ayer, Volkswagen informó que su planta de Pacheco retomó la producción a partir de la autorización de las autoridades nacionales, del gobierno de la provincia de Buenos Aires y del municipio de Tigre, en base a un protocolo autorizado en el marco de la pandemia por el coronavirus.

El reinicio se hizo en un solo turno de trabajo de 6 horas (comienza a las 6 de la mañana) al que concurren 1.500 trabajadores bajo un protocolo de prevención de propagación de la enfermedad.

«Todo lo que se pueda evitar hay que evitarlo, pero hay que reactivar la producción en todo lo que sea posible, en la provincia tenemos experiencia», remarcó.

Para proteger a los trabajadores, los proveedores de la planta y a los clientes, VW se comprometió al cumplimiento efectivo del protocolo, que aprobó el Ministerio de Trabajo de Nación, que supervisó el municipio y aceptó el sindicato Smata.

El protocolo incluye transporte a cargo de la empresa mediante 20 minibuses que hacen recorridos fijos, control de temperatura corporal al ingreso, entrega de un par de barbijos por jornada laboral, distanciamiento en todos los ámbitos de la planta (áreas de relevo y comedores), la prohibición de uso de los vestuarios, y puestos de sanitización.

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