La pasión por el fútbol más allá de la edad y la profesión.

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grupo de futbol

Dicen que el amor por el fútbol es incondicional, inquebrantable. Que no hay nada ni nadie que pueda romper o terminar con esa pasión. Amor eterno, nada más cierto. Pero ese sentimiento que se lleva desde chico no solo está relacionado por el color de una camiseta, de un ídolo. Va más allá del club por el cuál se puede  gozar o sufrir, reír o llorar. Supera esa locura por River, Boca, Independiente, San Lorenzo y el resto de los grandes o clubes de primera.  Incluso va más allá de aquel equipo de barrio con el cual también nos identificamos porque, sin importar que  esté en el difícil y complicado ascenso,  abrió la puerta a esa experiencia de visitar por primera vez una cancha de fútbol.

Ese amor por el fútbol nace a primera vista, al primer roce. Surge y crece repentinamente por ese sentimiento a la número cinco, por la pelota. Esa que alguna vez pateamos en el playón de la escuela primaria, entre salón y salón. La misma por la que se corre  en la canchita del barrio y después, a medida que crecemos, en el club.

La pelota, ese amor con el que se sueña cada fin de semana, hace que se  inventen  historias increíbles o hagan hasta lo imposible para estar , para jugar,  sin importar el calor o la lluvia torrencial.  Para estar en  un campeonato o simplemente, y quizás lo más maravilloso, encontrase con amigos a disfrutar del «fulbo». Y esto se puede dar sin importar la edad ni  la profesión. Ese es el caso del grupo conocido como » fútbol de los sábados». Cada 7 días y desde hace más de 20 años, estos «locos» por la pelota se reúnen para despuntar el vicio.

Allí se pueden ver a un médico, un mecánico, un jefe de policía, un maestro mayor de obra, periodistas, empresarios, trabajador municipal o empleados. A la hora de armar los equipos, poco importa todo eso. Solo se busca crear el clima para jugar y divertirse, aunque con el correr de los minutos y una vez que comienza a moverse la pelota, cada uno de los 22 jugadores quiere ganar.

futbolY como en todo equipo siempre hay un capitán, en este grupo no hay excepciones. Daniel Fastuca es uno de ellos: «Yo ingresé al grupo a fin de 2004. Me llevó otro histórico como Juan Calderini. A medida que pasaron los años me di cuenta que el grupo de fútbol de los sábados es mi familia. Necesito estar presente siempre. Creció tanto la amistad que hasta armamos un grupo de fútbol de los jueves. Estar los sábados me hace sentir como un niño. Para mi el fútbol es todo, más allá de la edad. Me desvivo por ir y cuando no puedo estar me falta algo, me desespero. Creamos un grupo maravilloso. Tengo el placer de ser uno de los capitanes pero eso es lo de menos. Lo importante es que todos somos amigos».

futbolElvio Vargas es el otro hombre encargado de elegir y armar el equipo, asegura: » Lo primero que tengo que rescatar es el grupo. Gente muy buena, copada. En lo personal todavía siento ansiedad por jugar. Cada viernes preparo mi bolso: medias, vendas y botines; solo para asegurarme que no me olvido nada. El sábado llego temprano para disfrutar la tarde. A veces, cuando observo el partido desde afuera, me pongo triste. Pienso que esto tiene un final. Que va a llegar el momento en donde  el físico me va a decir basta. Mientras tanto disfruto muchísimo cada momento. Me encanta el fútbol. A mis 52 años quiero ser feliz dentro de la cancha y no quiero que termine nunca. Y mucho menos el tercer tiempo, donde las discusiones de partido se olvidan y comienzan los chistes, mas una picada que siempre tiene agua mineral, para cuidarnos…..»

futbolLa historia de este grupo tiene momentos destacados. Uno de ellos tiene como protagonista a Carlos Acuña, o Charly para los amigos:» No vamos solo a jugar a la pelota. Hay un profundo amor por el fútbol. Yo espero toda la semana para estar. Y estoy pendiente del clima, del tiempo. En este grupo la amistad supera todo. Tuve un problema de corazón, y quien me operó fue un integrante de este grupo. Me salvó la vida. A los 5 meses estaba dentro de una cancha nuevamente. Fue una tarde fría de invierno en Campo de Mayo. Cuando toque la pelota por primera vez, todos mis compañeros se detuvieron para aplaudirme. Fue emocionante. Eso deja claro que grupo hay»

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Cada año se entregan premios en cena de fin de año. El responsable siempre fue Gabriel

El «manos mágicas» o «manos de Dios» es Alexis Espósito. Y no justamente porque sea arquero. Para esa tarea están los experimentados Miguel y Rogger. El doctor Alexis fue quien operó a varios integrantes del grupo. Además es uno de los más antiguos pese a ser un sub-40. «Empecé en el grupo en 1998, pasamos por varias canchas hasta llegar a la actual. Me llevó Alejandro Ameijeira, pediatra, hoy retirado. Durante estos años operé a varios amigos. El primero fue Charly de una comunicación interauricular en el corazón. Luego a Rogger le sacamos dos stent y finalmente a «Cachengue» de una fractura en el brazo», asegura. Pero su amor la profesión y la amabilidad dentro y fuera de la cancha no queda allí: » Creo que atendí a la mayoría por alguna lesión u otra cuestión. Y también a las madres de algunos compañeros y también a los hijos. De eso se trata, de pasar un momento jugando al fútbol pero fundamentalmente de ayudar a mis amigos. Porque el fútbol genera amistad».

futbol de los sabados
El Presidente del grupo y el goleador del año 2016 festejando

Pero quien tiene un rol fundamental en el grupo es Víctor Sanchez, Arquitecto y Maestro Mayor de Obras. Pero sobre todo «Presidente» del grupo y Secretario Gral. del tercer tiempo. «Cómo explicar lo inexplicable?, Cómo explicarle a la «patrona» cuando te dice: ¿ A donde vas con estos 40 grados ?. La explicación no es sencilla. Es más, diría que no tiene lógica; pero aunque muchos no puedan entender, ahí estamos esos 30 locos. Con frío o calor, y desde puntos muy lejanos a la cancha cada sábado comenzamos una peregrinación casi religiosa», afirma.  Pero este hombre que comenzó como delantero, paso por la mitad de la cancha y hoy es un defensor con experiencia continua: » Yo creo que el secreto de todo grupo está en la amistad, en la lealtad, en compartir el momento con un compañero, en expresar sentimientos y comportamientos que no tenemos a diario. Nos divertimos como chicos, sin distinción de situación económica, de laburo, edades o política. Durante 90 minutos nos olvidamos de nuestros problemas y nuestras mentes quedan libres. Termina siendo una terapia, sin dudas».

Víctor, al igual que la mayoría de los históricos ( Wally, El Tano, Gabriel, Santiago, Juan Malvinas, José, Gustavo, Aceituna, Juancho, Quique y otros tantos) termina su idea sobre el futbol de manera muy interesante: » Hoy si tengo que rescatar momentos de mi vida con el fútbol tendría que mencionar la previa y el post de los 90 minutos. El partido es la excusa perfecta para poder compartir un chiste, una broma, una picada y un champagne. Gracias a Dios hoy puedo abrazar a todos mis compañeros de fútbol.  Y este grupo es especial…. porque acá están abuelos, padres e hijos. Todos para correr detrás de la pelota».

La pasión por el fútbol no entiende de edades o de profesiones. Es simplemente una pasión. Por la redonda o la número 5. Y el grupo » fútbol de los sábados» lo entiende a la perfección. Por eso, 20 años después, no solo están aquellos que fundaron el grupo, también están sus hijos . Y ese, quizás,  sea la mejor demostración de lo que significa el amor por el fútbol más allá de la edad.

futbol de los ssbados
El Doctor Alexis Espósito junto a su amigo y paciente, Charly. Siempre disfrutando.
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La alegría del tercer tiempo. Después del partido llega la hora de los chistes y cargadas
futbol de los sabados
Padre e hijo, algo común dentro del grupo. Los adultos dan paso a los más chicos

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