San Miguel ganó la final soñada y ascendió a la B

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1980

El trueno verde volvió a ganar una final histórica. Lo hizo frente a Defensores Unidos de Zárate. Fue 2 a 1 con con tantos de Batallini, figura indiscutible del partido. CADU llevaba 25 partidos invictos de local. El plantel completo y la dupla técnica se recibieron de heroes.

Cómo describir estas sensaciones? Cómo contener esos gritos envueltos en llanto? Cómo no vivir con locura desmedida este ascenso tan esperado?. Es que fueron muchos años de sufrimiento, de injusticias para San Miguel. Sin embargo el fútbol, tarde o temprano, da revancha.

Se tuvo que sufrir más de la cuenta. Es que ese descuento de Defensores Unidos, allá por los 15 del complemento, hizo que el trueno verde se repliegue y apueste al contra ataque. El conjunto local se apoderó de la pelota y fue una y otra vez hacia al arco de San Miguel. Antes, durante los primeros 45 minutos, el conjunto de Tati Berardi llegó al gol rápidamente. Batallini, aquel que no jugó el partido de ida en Arsenal, se convirtió en heroe. Y lo hizo por duplicado. El primero con un golazo de chilena y el segundo con una definición fantástica para generar la locura en el banco visitante.

A partir de allí el partido se hizo luchado, trabado. Se habló mas de lo que se jugó y el negocio lo hizo San Miguel. Primero porque el CADU se llenó de nervios y dudas. Y después porque el Trueno Verde utilizo cada falta para enfriar el partido. Así, de esta manera, antes de finalizar el primer tiempo, Batallini tuvo la oportunidad de liquidar el encuentro pero falló.

Los segundos 45 minutos fueron diferentes. Defensores salió a buscar y logró meter en su arco al conjunto de Zermatten. San Miguel apostó a la contra y supo aguantar cada ataque local. En cada centro al arco de Vantomme apareció la figura de los centrales, el despliegue de los laterales, el sacrificio de los volantes y el esfuerzo de los delanteros. Si hasta se observó a «Tati» Berardi meterse a cabecear. Alguien también vio la sombra de Olariaga, que con la operación a cuesta y desde su casa, salto mas de cien veces a despejar.

Así como Batallini fue figura por sus goles, Vantomme también fue fundamental. En el partido de ida su firmeza fue importante. Y en la revancha aportó su cuota de seguridad para mantener la ventaja. Esos últimos minutos, de visitante y sin hinchas, ante el segundo mejor equipo del torneo, fueron eternos. Sin embargo el amor propio, el orgullo, el sentimiento por esa camiseta pudo más. El pitazo final liberó la alegría y el llanto de estos gigantes. San Miguel de nuevo en la B. Un lugar, una categoría, de donde nunca tendría que haberse ido. Y para conseguir este logro mucho tuvo que ver Tati Berardi y Zermatten. Uno porque conocía la historia de San Miguel y el otro porque aportó sus conocimientos para convertir a este plantel en un grupo de «Leones».

San Miguel en la B. Con huevos, con futbol, con pasión, con orgullo, con coraje….a lo San Miguel!!!

 

 

 

Fotos, videos y notas Santiago Echeverria

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